Ya faltan horas para que termine
nuestro XVIII Capítulo General y volvamos a nuestras comunidades impulsadas por
el aliento de vida que hemos recibido estos días. El Espíritu Santo nos ha acompañado especialmente y su obra se ha ido viendo reflejada en cada una.
Quizás cuando llegábamos traíamos
en el corazón una inquietud, un sustico y el peso de una responsabilidad grande de vivir un tiempo de discernimiento que
nos permitiera reconocer por donde debía caminar nuestra barca.
Hoy los sentimientos han sido modificados,
creo que todas nos sentimos esperanzadas y comprometida con algo nuevo que va
naciendo, con las opciones fundamentales que desde hace años viene haciendo la
congregación, pero ahora todo es más llevadero, el Capítulo nos ha regalado la
certeza de que juntas miramos con esperanza el futuro y que todas sabemos que
estamos en sus manos.
Son días también de traslados, por
los pasillos de la casa se ve una que otra hermana emocionada con su nuevo
destino, sobrecogida con el cambio, pero dispuesta con una aceptación que
edifica y ayuda a las otras a aceptar lo que se nos proponga.
Ole, por esa comunidad capitular.

No hay comentarios:
Publicar un comentario